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No es ansiedad por la comida: es un sistema diseñado para que no puedas parar

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Hoy quiero hablar de algo que está moldeando tu forma de comer, tu cuerpo y tu relación con la comida… aunque casi nunca se nombra: el ambiente obesogénico. El otro día, en una comida familiar, surgió la típica pregunta: ¿por qué hoy hay más sobrepeso y obesidad que nunca? Y, como suele pasar, las respuestas apuntaban a lo de siempre: falta de voluntad, comer peor, moverse menos…Y hay una parte de razón en ese argumento, pero hay algo más profundo que rara vez ponemos sobre la mesa:  vivimos en entornos diseñados para que comer peor sea lo fácil y moverse menos, lo normal.  No es solo una cuestión de decisiones individuales. Es el c ontexto en el que esas decisiones ocurren. Hoy, sin darnos cuenta: tenemos comida altamente palatable disponible todo el tiempo llevamos ritmos de vida que favorecen el cansancio y la impulsividad habitamos espacios que invitan mucho más a la inactividad que al movimiento Y todo esto condiciona, silenciosamente, cómo comemos y cómo ...

Por qué comes perfecto todo el día y arrasas la cocina a las 10pm

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Te levantas con intención. Desayunas bien. Comes equilibrado. Incluso eliges algo ligero para merendar. Y entonces llegan las 10 de la noche… y parece que alguien más toma el control: abres la despensa, picoteas sin hambre real y acabas comiendo mucho más de lo que querías. Después viene la culpa. Si te suena, no estás fallando. Estás respondiendo a un patrón muy común que tiene explicación fisiológica y mental. Vamos a verlo con calma. No es falta de fuerza de voluntad (aunque lo parezca) Durante el día “lo haces perfecto” porque estás en modo control: Tienes estructura Estás ocupada Tomas decisiones más racionales Pero por la noche cambia el contexto: Estás cansada Tu cerebro ha tomado demasiadas decisiones Baja tu capacidad de autocontrol Esto tiene nombre:  fatiga de decisión .  Investigaciones en psicología muestran que nuestra capacidad de autocontrol se agota a lo largo del día. No es infinita. Y cuando baja, el cerebro busca lo más fácil y placentero. Has comido “bien”...

5 señales de que tu carga mental está destruyendo tu digestión

  Comes “bien”. Intentas cuidarte. Incluso has probado quitar alimentos, hacer cambios, seguir recomendaciones. Pero tu digestión sigue fallando: hinchazón, pesadez, gases, molestias que aparecen sin una causa clara. Y aquí viene algo que muchas veces se pasa por alto: no todo es lo que comes. También es cómo estás cuando comes . La carga mental, ese ruido constante de pendientes, decisiones y preocupaciones, tiene un impacto directo en tu sistema digestivo. No es una metáfora. Es fisiología. Cuando tu mente no para, tu digestión tampoco funciona igual Tu cuerpo tiene dos modos principales: Modo alerta (estrés) Modo calma (reposo y digestión) Para digerir bien necesitas estar, al menos en parte, en ese segundo estado. Pero si comes revisando el móvil, pensando en todo lo que falta o sintiéndote desbordada, tu cuerpo interpreta que no es momento de “descansar y digerir”. Y eso se nota. 1. Comes y te hinchas, aunque la comida sea “saludable” Esta es una de las se...